NO ESCUCHAR CONSEJOS

En la página 11 del número anterior de la revista ContraPoder leímos en la Sección Clave titulada Contraseña, lo siguiente: «A oídos sordos. El presidente Jimmy Morales no escuchó a los cuatro miembros del gabinete de Ministros que le advirtieron sobre las consecuencias de incluir limitantes a la libertad de expresión en el desafortunado decreto gubernativo 5-2016. Lucrecia Hernández Mack, titular de Salud; Leticia Teleguario, de Trabajo; Víctor Hugo Godoy, de Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh); y Enrique Godoy, Comisionado Presidencial para el Desarrollo Urbano, Competitividad Local e Infraestructura Crítica, fueron los únicos que se animaron a expresar su malestar. Pero el mandatario desoyó su consejo y las críticas llovieron».

Bien dice el refrán popular: «No hay peor sordo que quien no quiere oír».

En un reciente artículo, al referirme a los numerosos errores que ha venido cometiendo el presidente Morales y el vicepresidente Cabrera durante los 8 meses que han estado a cargo del gobierno, pregunté si es que no tiene quiénes le aconsejen bien, pero veo que me equivoqué. Sí tiene quienes le aconsejan bien -como los señalados arriba- pero ellos no les hacen caso. Lo cual es una señal inequívoca que el actual Presidente Constitucional de la República y el Vicepresidente Cabrera son personas tan arrogantes que se niegan a oír consejos. Ante lo cual la expresión popular sería «Que con su pan se lo coma».

Después de su lamentable exabrupto ocurrido el 19 del mes que hoy termina, cuando en forma generalizada, injusta y por demás torpe confundió a la «fafa» con la publicidad y se refirió a los medios de comunicación de manera irrespetuosa y pretendió desmentir en forma desafortunada las publicaciones de un diario vespertino, por lo cual lo único que se sacó fue la protesta unánime de los medios de comunicación y periodistas, se marchó a Nueva York para pronunciar un discurso insustancial durante la Asamblea General de Organización de las Naciones Unidas, pero antes de marcharse dejó firmado un Acuerdo Gubernativo declarando el Estado de Prevención en toda la república por un término de 15 días, en vista de las constantes lluvias, en el cual pretendió violar la Constitución de la República al restringir algunas garantías constitucionales, entre ellas la sagrada libertad de emisión del pensamiento y establecía la censura previa al exigir que se evitasen las publicaciones que, a juicio de «la autoridad» –sin especificar a qué autoridad se refiere– «incitaran a alterar el orden público», con la amenaza de que si no se acatase se procedería legalmente por desobediencia. En otras palabras, que trató de establecer que a partir de la promulgación de ese decreto gubernativo no habría libertad de expresión. A lo cual los periodistas le hicimos «ojitos de cangrejo» como los que suele hacer el doctor Jafeth Cabrera, Vicepresidente de la República, quien, dicho sea de paso, tuvo el acierto de dejarlo sin efecto tan pronto se quedó a cargo de la Presidencia de la República, en ausencia del titular que andaba viajando.

Por medio de columnas de opinión en los medios de comunicación, en los blogs y en las redes sociales se ha venido abordando el tema, al extremo de que algunos impacientes han sugerido que, en vista de la comprobada incapacidad para gobernar nuestro país, sería mejor que tanto Morales como Cabrera presenten su renuncia. Y creen que semejante medida extrema se justifica por el mal comportamiento de ambos miembros del binomio. Yo he dicho que no sería conveniente llegar a tales extremos, aunque también he solicitado a los gobernantes que cambien su comportamiento y comprendan que ellos son funcionarios públicos temporales, pero que pueden o deben dejar de serlo si el soberano pueblo se los exige. Y al entendido por señas.

Es verdad que el presidente Jimmy Morales y el vicepresidente Jafeth Cabrera llegaron al poder precisamente porque no son políticos, en vista del desprestigio en el que habían caído los políticos como el candidato populista doctor Manuel Baldizón y la supuesta «social demócrata» Sandra Torres Casanova, sin olvidar al general retirado Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti Elías, pero deben comprender que estando ya en los cargos para los que fueron electos, por ausencia de otra opción aceptable, al encontrar desempeñando funciones políticas deben actuar como políticos, y no como comediantes, ni como médicos. Porque tienen que entender que dichos cargos son eminentemente políticos. Y si no lo entienden no tienen nada que hacer usurpando esas funciones, sería patriótico y decente de su parte renunciar. Si se empeñan en actuar como lo han venido haciendo, deben renunciar y retirarse a sus ocupaciones habituales, el primero a seguir siendo comediante, escritor y productor del programa cómico «Moralejas», y el segundo a la práctica de la medicina. Pero no deben permanecer ocupando esos cargos, para los cuales ya han comprobado de sobra que no están capacitados. A menos, insisto, que cambien de proceder y se comporten como políticos y oigan consejos de personas con experiencia y buena voluntad. Pero por muy neófitos que sean, deben oír consejos. Considero necesario insistir en que quien no sabe oír consejos, no llega a viejo.

Ojalá el Presidente Jimmy Morales y el Vicepresidente Jafeth Cabrera cambien de actitud y aprendan a escuchar consejos para que puedan continuar en los cargos para los que fueron electos por una mayoría considerable, porque el pueblo no tuvo ninguna otra opción. Y no porque ellos merecieran ser electos.

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