MISCELÁNEA DEL 15/05/15

Tenemos nuevo Vicepresidente de la República

El presidente de la Junta Directiva del Congreso de la República, Luis Rabbé Tejada, impone el botón de Vicepresidente de la República al licenciado Alejandro Maldonado Aguirre, después de que ganó la votación con 115 votos y fue juramentado.

Algunos de los diputados del Congreso de la República confundieron el rábano por las hojas cuando cuestionaron a los integrantes de la primera terna que les propuso el presidente de la República para que entre ellos el Congreso «designe» a una de las tres personas para sustituir a la ex Vicepresidenta Roxana Baldetti, quien renunció porque el Ejecutivo no pudo resistir la presión popular manifestada no sólo en las manifestaciones ocurridas en el país, principalmente la que tuvo lugar en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional de la Cultura, que exigían la renuncia tanto de la Baldetti como del propio presidente Pérez Molina.

La Constitución no dice que los diputados estarán en su derecho de cuestionar a las personas que conforman la terna propuesta por el Presidente de la República ni, mucho menos, para rechazar la terna propuesta. ¿Qué pretendían los diputados? Protestan porque el presidente de la República integró la terna que propuso con personas de su amistad y confianza, y ¿qué querían? ¿Que la integrase con personas ajenas a él o enemigas de él? Sin embargo, sí hubo razón para rechazar al ministro de Trabajo, licenciado Carlos Contreras, no obstante ser un funcionario preparado y sin tacha, por el hecho de ser ministro de Estado, porque la Constitución prohibe que pueda optar a los cargos de presidente o vicepresidente «quien hubiese sido ministro de Estado, durante cualquier tiempo en los seis meses anteriores a la elección». Y el solo hecho de haberle incluido en la terna propuesta es desconocer o desobedecer lo que estipula la Carta Magna. Francamente, es inconcebible que a estas alturas del Gobierno, todavía no tenga el presidente Otto Pérez Molina asesores o consejeros que le impidan cometer errores garrafales como este. De hecho, el actual Secretario General de la Presidencia, que es abogado, y es yerno del Presidente Pérez Molina, tiene la obligación de revisar cuidadosamente todos los acuerdos presidenciales para asegurarse de que están en ley antes de que los firme el gobernante. Sin embargo, durante el presente período de gobierno, esto no ha sido así y a eso se debe que el mandatario haya cometido tantos errores legales que después ha tenido que enmendar.

La Constitución Política de la República dice textualmente en su Artículo 192 sobre la falta del vicepresidente: En caso de falta absoluta del Vicepresidente de la República o renuncia del mismo, será sustituido por la persona que designe el Congreso de la República, escogiéndola de la terna propuesta por el Presidente de la República; en tales el sustituto regirá hasta terminar el período con igualdad de funciones y preeminencias.» Por lo tanto, de acuerdo con este artículo, los diputados solamente debieron haber escogido a uno de los tres de la terna propuesta, sin atribuirse facultades que no les corresponden, como bien les dijo el diputado Gudy Rivera, de la bancada del partido denominado Patriota. Por su parte, el diputado Roberto Villate, defe de la bancada del partido Lider, expresó: «Lo hemos dicho en diferentes oportunidades, porque la Constitución así lo establece, acá nadie de los diputados va a poner en la nómina al que le guste o le caiga bien; de ser así, el Ejecutivo tendría que enviar una nómina de 158 candidatos. Aquí estamos para que votemos por un Vicepresidente, ya sea por Oliverio, Adrián (Zapata) o Adela» (Camacho de Torrebiarte). Y en otra intervención afortunada hizo hincapié en que no se pretendía escoger a «una persona perfecta elegida por imperfectos entre el mundo de imperfectos».

Por fortuna, antes de que se diera a conocer al pleno la primera terna el Ejecutivo se percató del error y propuso sustituir en vez del ministro de Trabajo al veterano diputado Oliverio García Rodas, hoy integrante de la bancada del Partido Patriota (PP). Y, aparentemente, esto parecía satisfactorio para la mayoría de los diputados, pero antes de que quienes no estaban de acuerdo con que García Rodas integrase la terna, o que procediesen a designar Vicepresidenta de la República a la señora Adela de Torrebiarte, Comisionada para la re estructuración de la Policía Nacional Civil, como parecía que tenían acordado, García Rodas presentó su renuncia tomando en consideración que si se retiraba del Congreso sería sustituido por Daniela Beltranena, quien hasta hace poco tiempo había sido el brazo derecho de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti y la acompañó en su viaje a Seúl, Corea del Sur. La maniobra, con resabios de inteligencia militar, parecía destinada a favorecer los intereses de Baldetti, en la medida en que Beltranena sería inmediatamente beneficiaria de la inmunidad propia de su cargo, lo que impediría que se la investigase. Daniela Beltranena estuvo con la ex vicepresidenta Baldetti en Corea del Sur, por lo que podría tener información de la forma como ésta alertó y facilitó la huída de Juan Carlos Monzón, su secretario privado, en búsqueda por la Interpol, al ser señalado de liderar una mafia que expoliaba al Estado desde las aduanas. Aunque nadie puede creer que en realidad él haya sido el máximo dirigente de la organización criminal dedicada al contrabando denominada La Línea sin que lo supiesen tanto el presidente Otto Pérez Molina como la vicepresidenta Roxana Baldetti. De hecho, en una de las tantas grabaciones telefónicas que la CICIG tiene en su poder, en una conversación entre el llamado «teniente Jerez» con otro de los implicados se menciona «al presidente», «al jefe», «al número uno».

El licenciado Alejandro Baltazar Maldonado Aguirre, de 79 años de edad, ha tenido una brillante hoja de servicios en su trayectoria política en el transcurso de toda su vida que ha dedicado por completo al servicio del país. Es licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales graduado de Abogado y Notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Fue Concejal de la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala en 1956. Fue diputado del Congreso por el partido Movimiento de Liberación Nacional (MLN), ministro de Educación durante el período del General Carlos Manuel Arana Osorio. Fue candidato a la Presidencia de la República postulado por el Partido Nacional Renovador (PNR), Embajador ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, Embajador en los Estados Unidos Mexicanos, ministro de Relaciones Exteriores y Magistrado de la Corte de Constitucionalidad en 2009. Su trayectoria política no sólo ha sido brillante, sino ampliamente reconocida por su preparación, su capacidad y su indiscutible honorabilidad. Y, por sobre todas las cosas, debe decirse de él que es un caballero a carta cabal. Aunque la diputada Nineth Montenegro cuestionó algunas de sus decisiones como magistrado de la CC, como el hecho de haber anulado la sentencia por el supuesto delito de genocidio contra el general Efraín Ríos Montt por graves errores cometidos durante el juicio, así como el haber votado porque concluyera su período la Jefa del Ministerio Público y Fiscal General Claudia Paz y Paz, en vez de que lo terminada varios meses más tarde, como ella y sus seguidores pretendían. Y se equivocan los medios y comentaristas que han dicho que «se le acortó el período a la doctora Paz y Paz», porque tal cosa no es verdad. También recibió críticas por haber avalado la elección de magistrados para la Corte Suprema de Justicia que habían sido señalados por tráfico de influencias por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y la misma embajada de Estados Unidos. Fue designado Vicepresidente de la República por una mayoría abrumadora, pues recibió 115 votos a favor mientras que sus rivales, Adela Camacho de Torrebiarte y Adrián Zapata, solamente recibieron 10 y 2 votos, respectivamente. Curiosamente, no votaron a su favor las bancadas del partido UNE y del partido Encuentro por Guatemala, de Nineth Montenegro, lo cual parece un contrasentido, porque Maldonado Aguirre llegó originalmente a ser magistrado de la Corte de Constitucionalidad de parte del Congreso de la República, propuesto por el partido UNE y en esta oportunidad mencionó su nombre el diputado Eduardo Taracena Díaz-Sol integrante de la bancada del partido UNE, a quien, no obstante llamaron «Judas» y «traidor» cuando después de haber sido designado Vicepresidente abrazó a Maldonado a pesar de que su bancada no votó por él probablemente para no identificarse políticamente con las bancadas de los partidos Líder y Patriota. Pero si creyeron que esto sería interpretado como «políticamente correcto», se equivocaron.

Se esperaba que esta elección se hiciera la noche del martes, pero en la terna original se incluyó al actual ministro de Trabajo, licenciado Carlos Contreras, quien, en razón de su cargo, tenía impedimento para ser elegible. Minutos antes de la sesión, Pérez Molina hizo llegar una nueva terna que, en sustitución de Contreras, incluía al diputado oficialista Oliverio García Rodas, quien presentó el inconveniente que su curul, en caso de ser elegido, lo ocuparía Daniela Beltranena, del círculo íntimo de la ex Vicepresidenta Roxana Baldetti, quien dimitió por denuncias de corrupción y a quien sustituirá el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre.

Hasta su elección como vicepresidente de Guatemala, Maldonado Aguirre se desempeñaba como magistrado del Tribunal Constitucional donde su actuar ha sido cuestionado por la izquierda por algunas decisiones tomadas por la CC como: apoyar abiertamente la anulación de la sentencia por genocidio contra el general Efraín Ríos Montt, así como señalar el final de la gestión de la Fiscal general Claudia Paz y Paz, quen era apoyada por la izquierda de Guatemala y de muchos otros países. A tal punto que trató de reelegirse para otro período pero no lo logró.

La activista Hellen Mack señaló primero que la elección de Maldonado Aguirre sería nefasta, pero después de que esta se realizó declaró que la elección se hizo en estricto apego a la legalidad y que lo que la ciudadanía espera es que, a partir de ahora, el Gobierno empiece a dar señales serias de lucha contra la corrupción. «Esperemos que (Maldonado Aguirre) dé la talla, que esté a la altura», dijo, para añadir que su elección no es para echar las campanas al vuelo. «En la medida en que no se den señales claras de una lucha firme, el pueblo seguirá en las calles». En el mismo sentido se pronunció el presidente del CACIF, ingeniero Jorge Briz Abularach, quien recalcó que la principal tarea de Maldonado Aguirre será promover las acciones necesarias para garantizar la transparencia en los negocios del Estado.

No obstante, su elección a la Vicepresidencia ha sido calificada como aceptable por analistas como Edgar Gutiérrez quien, en declaraciones para el diario español El País, calificó a Maldonado como «un hombre de Estado con el perfil necesario para guiar la transición que vive Guatemala en la actual coyuntura». «Es un gran negociador», añadió para decir que su trabajo deberá consistir en promover leyes que faciliten la transparencia en los negocios del Estado.

El nuevo Vicepresidente fue recibido cordialmente en el Salón de los Espejos de Casa Presidencial por el Presidente Pérez Molina y todos los miembros del gabinete.

Después de haber sido juramentado como Vicepresidente de la República en el pleno de la sesión del Congreso de la República, el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre se trasladó a la Casa Presidencial, donde fue recibido por el presidente Otto Pérez Molina acompañado de todo su gabinete. En sus primeras palabras a la prensa, dos cosas dejó claras el nuevo Vicepresidente. Dijo que va a desempeñar el cargo de Vicepresidente de la República a su manera y entender y que presentará ante quien corresponde su declaración jurada de sus bienes y copias autenticadas tanto al Ministerio Público (MP) como a la CICIG, pero no las va a hacer del conocimiento público para evitar problemas como las consabidas extorsiones a sus hijos, nietos y demás descendientes.

La elección del licenciado Alejandro Maldonado como Vicepresidente de la República, en sustitución de Roxana Baldetti, parece que contribuirá a restablecer la confianza en el poder Ejecutivo, totalmente perdida por el comportamiento de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti, y que con su actuación impulsará la gobernabilidad que se había perdido por completo. Sin embargo, se teme que la multitudinaria manifestación cívica programada para mañana, sábado 16 de mayo, a partir de las 3 de la tarde en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional de la Cultura, manifestación que promete ser muy impresionante e insólita en la historia del país, podría acarrear la solicitud de renuncia al presidente Otto Pérez Molina, lo que, de acceder, de inmediato convertiría en Presidente al Vicepresidente Alejandro Maldonado Aguirre. Lo cual, en mi opinión, podría ser contraproducente. Pero es un hecho que muchas organizaciones de izquierda se han venido adueñando de esta actividad cívica y mañana se podría salir de control. Por lo que sugiero que se respete la institucionalidad para que Guatemala pueda salir airosa de esta crisis que bien llevada podría ser muy beneficiosa porque ha despertado de su letargo a la población y ha unificado esfuerzos de numerosos sectores, entre ellos principalmente a los estudiantes de todas las universidades. En efecto, por primera vez en nuestra historia política, vemos que se unen para manifestar cívicamente contra la corrupción los estudiantes de la universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), a quienes se cataloga como izquierdistas, con los estudiantes de las universidades privadas Francisco Marroquin, Rafael Landívar y demás universidades privadas, a las que los de la USAC catalogaban como reaccionarios derechistas. Lo cual parece algo insólito. Veremos hasta donde llegan unidos por este ideal.

Quienes tienen en mente la peregrina idea de exigir mañana la renuncia del presidente Pérez Molina, deberían entender el mensaje subliminal del embajador de los Estados Unidos de América, Todd D. Robinson, quien declaró: «Vemos con beneplácito la resolución que tomó el Congreso», pero luego agregó: «Deseamos trabajar con el presidente Otto Pérez Molina y el recién electo vicepresidente Alejandro Maldonado Aguirre. Continuamos ofreciendo nuestro apoyo en la importante lucha por la transparencia y contra la corrupción e impunidad». ¡Al entendido por señas!

Ojalá que en la manifestación multitudinaria de mañana prevalezca el orden cívico y, por sobre todas las cosas, el amor por Guatemala y no los mezquinos intereses políticos partidistas. Sólo en un ámbito de paz, orden y civismo podremos sacar adelante a Guatemala. ¡Hagámoslo!

Twitter@jorgepalmieri