MISCELÁNEA DEL 10/05/13

1.- Día de la Madre

En Guatemala se celebra hoy el Día de la Madre, por lo cual me es muy grato enviar un abrazo respetuoso –y afectuoso– a todas las madres. Especialmente a las madres guatemaltecas. Las madres son la piedra angular de la vida humana. Sin ellas no existiría ningún ser humano. Y la base indispensable de las familias. ¡Que Dios las colme de bendiciones! En este día en especial me acuerdo con veneración de mi amada madre, la María Carlota García de Palmieri (qepd) y de mi amada esposa, Anabella Waelti Castejón de Palmieri (qepd), madre de nuestros hijos Rodrigo y Alejandro.

2.- El general Ríos Montt se declara inocente

elPeriódico de ayer publicó en su portada esta excelente fotografía del general retirado José Efraín Ríos Montt captada durante su declaración ante el Tribunal de Mayor Riesgo A:

General retirado José Efraín Ríos Montt

Por primera vez en las 24 audiencias que se han celebrado ante el Tribunal de Mayor Riesgo A que le juzga por los delitos de genocidio y deberes contra la humanidad, el general retirado José Efraín Ríos Montt rompió su silencio y declaró con claridad y amplitud cuál fue su papel y responsabilidad mientras desempeñó el cargo de Jefe de Estado y enfatizó que cada comandante de zona «fue responsable» de lo que pasó en su territorio, con autonomía, y que su trabajo de Jefe de Estado fue fundamentalmente político y no militar. En mi opinión, a pesar de que el general Ríos Montt nunca ha sido de mi simpatía y cuando yo era embajador de Guatemala en México él «canceló» mi nombramiento y el de todos los embajadores nombrados por el gobierno del general Romeo Lucas García, como si fuésemos una especie de delincuentes, yo me pronuncio en contra de que se le declare culpable y considero que lo que se está haciendo es una villanía política, no un juicio legal, porque la intención es que después de que se le declare culpable, como un militar emblemático, después vendrán otros juicios contra otros militares que defendieron la institucionalidad al combatir a la subversión guerrillera marxista-leninista apoyada por el gobierno comunista de Fidel Castro en Cuba. 

Dijo también que desde la sublevación del cuartel Guardia de Honor el 20 de octubre de 1944 (acción conocida históricamente como «Revolución del 20 de octubre», pero en realidad fue una insurrección militar, un levantamiento del cuartel Guardia de Honor) hasta el año en curso, todos los movimientos que se han hecho para que progrese el país, de una u otra forma, han sido guiados por el Ejército. En lo cual tiene razón, como lo sabemos quienes hemos vivido muchos años. En pocas palabras, tuvo razón ayer la periodista Claudia Méndez Arriaza en el programa A las 8 y 45 al decir que la declaración del general Ríos Montt había sido «su mejor defensa», mientras junto con Quique Godoy García-Granados entrevistaron a los abogados Mynor Berganza, catedrático de derecho penal de la USAC, quien fue obvio que se pronunció políticamente contra el acusado y no se comportó como un abogado, porque dejó ver que de ser él quien tuviese que dar el veredicto final, lo declararía culpable; Álvaro Morales, de la comisión de Unidad Académica del Colegio de Abogados y Notarios, quien terminó diciendo que se declaraba «neutral», en vez de externar una opinión estrictamente jurídica; en cambio, el tercero de ellos,  Estuardo Oliva, fue el único que tuvo una participación brillante al analizar tanto la emotiva declaración del anciano general retirado, como el aspecto estrictamente legal del juicio. ¡Mis felicitaciones para el licenciado Oliva! Felicito también a Claudia Méndez Arriaza porque se comportó como una buena periodista (que lo es) al hacer preguntas concisas y puntuales a los entrevistados. Lamento decir que Quique Godoy García-Granados todavía no ha aprendido que, en esas entrevistas, un periodista no debe hablar tanto, ni debe tratar de dirigir las respuestas de los entrevistados. Pero es comprensible porque él no es periodista.

«¡Me declaro inocente! Nunca he tenido intención o el propósito de destruir a ninguna raza o etnia nacional, mi situación de jefe de Estado fue específicamente para retomar el rumbo de la nación», afirmó el general durante su emotiva declaración de 66 minutos de duración. «Nunca autoricé. nunca firmé, nunca propuse, nunca ordené que se atentara contra una raza, una etnia o una religión.  Nunca lo hice y de todo lo que han dicho no ha habido ni una prueba que evidencie mi participación», agregó.

«Yo no era comandante de compañía, yo no era un jefe de batallón, yo no era un comandante de zona, yo era un jefe de Estado», enfatizó al indicar que como Jefe de Estado él fue el encargado de los asuntos políticos y quienes se encargaban de los asuntos propiamente militares eran el viceministro de la Defensa encargado del despacho y el Jefe del Estado Mayor del Ejército, de acuerdo a la Constitución de la República y la Ley constitutiva del Ejército. Lo cual es una verdad del tamaño de la catedral.

«Teníamos a la subversión a la puerta del Palacio, un Estado desquebrajado, partidos políticos polarizados y una pobreza tremenda», explicó. El general retirado dijo que cuando él tuvo a su cargo el gobierno del país, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) (comunista) se había asentado en el área Ixil, lo cual generó que los pobladores se volcaran contra el Ejército, lo que justificó que las acciones militares en esa región persiguieran recuperar la confianza de los soldados. «¿Quién es el responsable del Área Ixil?», se preguntó. Y él mismo se respondió: «¡El comandante del Quiché, o el comandante de Gumarcaj o en última instancia el comandante de patrulla!», para enfatizar que él no había tenido responsabilidad directa en las operaciones militares que se desarrollaron en esa región. Y para ilustrar con más claridad lo que en el Ejército de Guatemala se observa en la tantas veces mencionada «línea de mando», agregó que «Cada comandante tiene una jurisdicción, una autonomía, y en consecuencia es el Jefe del Estado Mayor de la Defensa el responsable de las operaciones».

En los juicios orales como éste no siempre es aconsejable que el acusado haga una declaración, pero en mi opinión, su emotiva declaración fue muy afortunada. Habló con elocuencia para explicar lo que fue su participación como Jefe de Estado de facto del 23 de marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983, cuando fue destituido del cargo por la Institución Armada y sustituido por el general Óscar Humberto Mejía Víctores, quien desempeñaba el cargo de ministro de la Defensa.

Ríos Montt indicó que la embajada de Estados Unidos tenía más información de lo que sucedía en el país que las propias autoridades y responsabilizó a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) de la confrontación entre pueblos que ha vivido el país. Además, acusó que el grupo subversivo le había declarado la guerra al Estado de Guatemala. «La más grande maldición que ha tenido Guatemala es la confrontación humana entre su pueblo y se lo debemos a la URNG», concluyó.

A partir de las 8 de la mañana de hoy se llevará a cabo la audiencia durante la cual la jueza Yazmín Barrios, presidenta del Tribunal, pronunciará su veredicto que será declararle culpable, el cual se dice que ya lo tenía preparado de antemano, a pesar de que las pruebas que el MP y los querellantes adhesivos presentaron en su contra no fueron suficientemente convincentes. No obstante, es sabido que el veredicto será condenatorio, con lo cual, además de mandar a la cárcel al anciano ex Jefe de Estado de facto, van a colocar a nuestro país en la lista infame de países genocidas, con lo cual causarán un grave perjuicio a Guatemala. O sea que, a juzgar por la forma como se ha conducido este juicio que ha sido eminentemente político más que legal, a partir de esta tarde Guatemala pasará a la lista de países en los cuales se han cometido genocidios, tales como Alemania, Ruanda, Cambodia y Bosnia-Herzogovina. ¡Qué vergüenza!

Es lamentable que no nos hayamos equivocados quienes opinamos que la firma de la paz «firme y duradera» no iba a traer la paz al país, porque aunque los guerrilleros marxistas-leninistas perdieron la guerra en los campos de batalla, la ganaron con la firma de la paz y no iban a descansar hasta no apoderarse del poder en Guatemala. No comprenden que el pasado debe quedar atrás, aunque se estudie para no volver a cometer los mismos errores, que el presente es muy efímero y hay que planear para que del pasado y el presente surja un mejor futuro para nuestro país tan dividido desde tiempos inmemoriales. Porque tiene razón Ríos Montt cuando dice que todas las etnias que pueblan Guatemala deben unirse para conformar un solo país. Pero es bien sabido que históricamente entre los que se dicen «mayas» han vivido divididos desde antes de la llamada «conquista» de las fuerzas invasoras de España y fue precisamente debido a esa división entre las etnias que se facilitó a los españoles derrotarles y apoderarse de estas tierras y sus riquezas. Y hay que recordar que los indígenas no se sienten guatemaltecos y se aferran a su cultura, no aceptan nuestra cultura criolla, no les gustan nuestras leyes y pretenden que se les permita aplicar las ancestrales de ellos, no respetan nuestra bandera azul y blanco y no saben ni les interesa aprender nuestro himno nacional. En otras palabras, no aman a Guatemala ni se sienten guatemaltecos. Y al decir esto no estoy discriminándoles porque tradicionalmente han sido ellos quienes nos discriminan a nosotros los criollos y ladinos que sí nos sentimos muy orgullosos de ser guatemaltecos, a pesar de todo.

Twitter: @jorgepalmieri

 

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