Explicación necesaria

Por el respeto que me merecen la actividad periodística y la libertad de expresión, creo necesario explicar por qué cuando era columnista en El Periódico me negué a que se publicaran comentarios de los lectores abajo de mis columnas. Tengo más de 60 años dedicados a esta ocupación y, como es fácil suponer, en el transcurso de tanto tiempo he creado antipatías y enemigos. Aunque hay gente que me quiere, también hay otros que me odian. Y, por lo general, los primeros no se toman la molestia de escribir y enviar comentarios favorables, mientras que los segundos dedican su tiempo a enviar comentarios negativos que a veces contienen irrespetuosos vituperios que no tengo necesidad ni deseos de soportar. Si todos los que escriben comentarios fuesen respetuosos, constructivos y responsables, no sólo no habría tenido inconveniente en que se publicaran, sino me habría gustado sostener con ellos una constructiva interelación. Pero, lamentablemente, muchas personas que envían comentarios son resentidos sociales, acomplejados y cobardes que se escudan en el anonimato y proporcionan datos falsos sobre su identidad, lo cual he comprobado muchas veces cuando he investigado si, efectivamente, son auténticos los datos que proporcionan.

Porque mientras algunos columnistas estamos plenamente identificados y tenemos los pantalones para expresar lo que pensamos sin pelos en la lengua, algunos papanatas dedican su tiempo a criticarnos, pero les molesta que se les investigue y se les identifique con datos personales, como ocurrió recientemente en el caso de un estudiante de 23 años de edad de nombre Juan Manuel Castillo, cuyo segundo apellido es Zamora, como el apellido del presidente de El Periódico, y se identificó con la Cédula de Vecindad A-1 1130788 y averigüé que vive en la 12 avenida 13-75 de la zona 2 (Ciudad Nueva). Éste envió una carta con el título ?Defender lo indefendible? que fue publicada el 8 del mes en curso en la Sección de Cartas; pero volvió a enviar otra carta que fue publicada en la misma sección con el título ?No avalen estas prácticas?, en la cual se quejó de que publiqué algunos de sus datos personales, lo cual califica como ?una clara actitud intimidatoria?. En el siguiente párrafo dijo que no proporcionó el número de su documento de identidad para que yo hiciera públicos sus datos personales ?como forma de amedrentamiento?. Y agregó: ?les solicito que no avalen estas prácticas que tanto recuerdan los días de la guerra; es decir, que no se le permita a esta persona intimidar de esa manera a quienes se atreven a estar en desacuerdo con él?. Ese patojo me criticó por lo que he escrito sobre lo que ocurrió en la embajada de España el 31 de enero de 1980, pero él nació cuatro años más tarde, el 19 de febrero de 1984, lo cual quiere decir que ni siquiera estaba en el vientre de sus madre cuando ocurrió esa tragedia. No obstante lo cual, el presidente de El Periódico, ingeniero José Rubén Zamora, y el vicepresidente, licenciado Mario Fuentes Destarac, se valieron de ese pretexto para purgarme con el deliberado proposito de impedir que yo pueda seguir diciendo lo que pienso de su candidata presidencial Rigoberta Menchú Tum y de Mario Fuentes Destarac, su potencial candidato vicepresidencial, quienes, de llegar a ser verídica esa información van a integrar el binomio más feo que ha habido en la historia política de nuestro país.

Por otra parte, una persona que firmó E. Danilo Pinales (cuyo segundo apellido es Martínez) y se identificó con la Cédula de Vecindad A-1 52824, me envió por medio del correo electrónico de ese medio una carta que tituló con el regaño ?Más respeto señor Palmieri?, que literalmente dice: ?He notado en sus articulos que cuando alguien se atreve a debatir sus comentarios, usted publica datos personales como la edad, dirección, profesión y por lo regular hace algun comentario despectivo hacia al físico, mas pareciera que tubiera (sic) orejas que investigan todo esto, como en los 80’s lo hacia el gobierno. Usted como «periodista» puede publicar lo que le de la real gana, a mi no me importa, pero, entienda que somos lectores y merecemos respeto y PRIVACIDAD?. Yo le respondo: si quiere respeto debe comenzar por respetar a los demás y si quiere privacidad no debería andar enviando cartas con vituperios.

Para responderle a ese ignorante escribí una columna que titulé ?Qué de a tú? en la que le decía que su ortografía deja mucho que desear porque no se escribe ?tubiera?, sino tuviera. Y a ambos les decía que un columnista es ampliamente conocido y respalda lo que expresa con su nombre -¡y a veces hasta con su vida!- y quienes envían cartas con diatribas no deben temblar cuando se les identifica. Lo cual me dijeron que había enfurecido al ingeniero Zamora y ordenó que no se publicara. Además ordenó que no se publicaran más mis columnas que han sido publicadas durante diez años, alegando que no debo investigar e identificar a quienes envían cartas a la Sección de Cartas porque se les puede poner en peligro. ¿Peligro de qué? No me extraña que él piense así porque es ingeniero y empresario, no periodista, a pesar de que se ha llenado la boca diciendo que corre sangre de periodista por sus venas, pero el sabe que no es verdad, a menos que haya sido por una transfusión.

No debe sorprender que el ingeniero Zamora apoye la candidatura de Rigoberta Menchú para presidenta y a su íntimo amigo Fuentes Destarac para vicepresidente, porque en un pasado no lejano le organizaba cenas en su casa a su amigo Alfonso Portillo, a las cuales invitaba a personajes del sector privado y en varias oportunidades me llamó por teléfono para pedirme que no criticara tanto al ?pollo ronco?. Y no hay que olvidar que al principio del período del actual gobierno el licenciado Fuentes Destarac fue Comisionado para Reformas del Estado.

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