NUEVA FISCAL GENERAL DEL MP


Thelma Esperanza Aldana Hernández, nombrada Fiscal General del MP

Por designación del Presidente Constitucional de la República, general (retirado) Otto Pérez Molina, la doctora Thelma Esperanza Aldana Hernández, actual magistrada y ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y Organismo Judicial (OJ), asumirá el cargo de Fiscal General de la República y Jefa del Ministerio Público (MP) en sustitución de la doctora Claudia Paz y Paz, cuyo período concluirá el próximo domingo 18 del mes en curso, mismo día en el que asumirá el cargo la doctora Aldana, como bien dice hoy el licenciado Acisclo Valladares Molina en su columna en elPeriódico. Porque de no ser así tendría que haber un día sin Fiscal General.

La doctora Aldana Hernández

encabezó la nómina con el más alto punteo de seis postulantes que habían sido escogidos por la Comisión de Postulación entre los 30 aspirantes al cargo. Además de ella, dicha nómina la compusieron el doctor Enrique Lemus y los licenciados Rony López, Julio Rivera Clavería, María Consuelo Porras y Eunice Mendizábal. Cualquiera de los cuales llenan plenamente los requisitos para desempeñar con legítima autonomía ese importante cargo.

 El artículo 251 de la Constitución Política de la República dice: «Ministerio Público. El Ministerio Público es una institución auxiliar de la administración pública y de los tribunales con funciones autónomas, cuyos fines principales son velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país. Su organización y funcionamiento se regirá por su ley orgánica.

«El Jefe del Ministerio Público será el Fiscal General de la República y le corresponde el ejercicio de la acción penal pública. Deberá ser abogado colegiado y tener las mismas calidades que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y será nombrado por el Presidente de la República de una nómina de seis candidatos propuesta por una comisión de postulación, integrada por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien la preside, los Decanos de las Facultades de Derecho o de Ciencias Jurídicas y Sociales de las Universidades del país, el Presidente de la Junta Directiva del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala y el Presidente del Tribunal de Honor de dicho Colegio. Para la elección de candidatos se requiere del voto de por lo menos las dos terceras partes de los miembros de la Comisión.

«En las votaciones, tanto para integrar la Comisión de Postulación como la integración de la nómina de candidatos, no se aceptará ninguna representación.

«El Fiscal General de la Nación durará cuatro años en el ejercicio de sus funciones y tendrá las mismas preeminencias e inmunidades que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. El Presidente de la República podrá removerlo por causa justificada debidamente establecida.»

De manera que se cumplió estrictamente lo que está establecido en la Constitución Política de la República. A pesar de todas las presiones de diferentes sectores, entidades y personas incluyendo a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), todos los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales. Incluyendo al gobierno de los Estados Unidos de América, representado por su embajada en Guatemala, que por distintos medios se manifestaron empecinados en que la doctora Paz y Paz volviese a ocupar ese cargo durante los próximos cuatro años. Al extremo de amenazar a los integrantes de la Comisión de Postulación con retirarles la visa para poder ingresar al territorio de la Unión Americana. En el programa televisivo A las 8:45, de canal Antigua, el periodista Juan Luis Font se empecinó en apoyarla al extremo de decir que «los fascistas» que se oponían a su continuidad veían en ella la avanzada del comunismo, y lo mismo hizo en la revista ContraPortada, que la designó «Mujer del Año» y promovió con fanatismo digno de mejor causa que continuara en el cargo. Y el columnista Gustavo Berganza –asesor de la campaña electoral de la candidata Sandra Torres Casanova–, en un exceso de maniqueísmo, del cual debería avergonzarse, prácticamente pronosticó que si la doctora Paz y Paz no volvía a ser nombrada Fiscal General iba a caer el diluvio sobre Guatemala.

Uno de los principales inconvenientes que achacaban al nombramiento de la magistrada Thelma Esperanza Aldana fue que era conocida o tenía amistad con el presidente Pérez Molina, por lo cual se creía que no iba a actuar con autonomía, como si autonomía fuese lo mismo que antagonismo o enemistad. Pero en Guatemala hay personas que se adjudican la representación de grupos que probablemente ni siquiera existen, que se constituyen en constantes y severos críticos del Gobierno de la República, en general, y del Presidente de la República, en particular; y como queriendo demostrar su poder e independencia de criterio, actúan como enemigos del régimen y del mandatario, y por principio critican todo lo que estos hagan. Por eso Guatemala es uno de los países más difíciles de gobernar que hay en el mundo.  

Por otra parte, hubo también entidades y personas que se manifestaron en contra de que la doctora Paz y Paz continuase en el cargo no solo por sus conocidos antecedentes ideológicos afines a la subversión guerrillera, sino también porque ya había dado suficientes pruebas de su parcialidad y de su aversión a los sectores militares que combatieron a las guerrillas. De ahí su empecinamiento en que en Guatemala hubo genocidio y el empeño en declarar culpable de haberlo cometido durante el año que fue jefe de estado de facto al general retirado Efraín Ríos Montt. Con lo que era lógico que el general Otto Pérez Molina pusiese sus barbas en remojo por su participación en la lucha anti insurgente como «Comandante Tito» en la zona del triángulo Ixil del departamento de el Quiché. Por lo que habría necesitado ser demasiado tonto para no darse cuenta de ese hecho. Y comprender que volver a nombrar Fiscal General del Ministerio Público a la doctora Claudia Paz y Paz sería equivalente a tener un alacrán metido entre la camisa. Por eso se dice –con toda razón– que la Comisión de Postulación le puso fácil la designación de la nueva Fiscal General. Y quienes le critican que haya movido sus contactos políticos para que así fuera es que no entienden que la política es así, no hay nada de insólito en que el gobernante actúe en función política en casos como ese. Además, ya se había hecho insoportable y humillante la presión nacional e internacional en favor de la doctora Paz y Paz. Había que tener un poco de dignidad para no hacerles caso y rechazarlas. Por lo que sospecho que lejos de beneficiarla le causaron daño.

Finalmente, a la nueva Fiscal General designada ya se le esté exigiendo que sea autónoma cuando ni siquiera ha tomado posesión del cargo, lo cual es absurdo. No hay razón para prejuzgar cuál será su desenvolvimiento en ese cargo, mucho menos para sospechar que tiene la intención de obedecer consignas del Poder Ejecutivo. A estas alturas del proceso, lo único que se debe hacer es felicitar a la doctora Thelma Esperanza Aldana y desearle que tenga buena suerte en su difícil gestión, para bien de la justicia en Guatemala. Todas las objeciones que se hagan a priori son injustas. Y, como en muchas de las cosas que ocurren en este país: ¡pura gana de joder!

Twitter: @jorgepalmieri