CRÓNICAS DEL VIAJE POR MIS 85 (1)

Desde hace muchos años he venido celebrando mis sucesivos cumpleaños en diferentes lugares, acompañado de mi amado hijo Alejandro, para evitar tener que gastar mucho dinero (que no tengo) al ofrecer una fiesta a mis amigos. Porque la última vez que abrí las puertas de mi casa para que me visitaran quienes fuesen mis amigos, se colaron unos cuantos que yo no considero amigos míos, al extremo que a uno de ellos le tuve que pedir que se marchara. Además, siempre asistían tantas personas que me dejaron la casa hecha un desastre y al día siguiente era necesario arreglarla. Así que decidí celebrar mis cumpleaños en el extranjero y un año nos fuimos a Lima (Perú) a comer en los excelentes restaurantes Astrid & Gastón y Rosa Náutica; luego fuimos a Buenos Aires a comer un excelente «bife de chorizo» en los restaurantes Cabaña Las Lilas en la zona de restaurantes llamada Puerto Madero y en La parrilla La Brigada en el pintoresco barrio de en San Telmo; y después fuimos al bellísimo centro turístico San Carlos de Bariloche o simplemente Bariloche, y su fabuloso hotel Llao-Llao, uno de los más bellos del mundo. Bariloche es una ciudad de la provincia de Río Negro. Es el destino turístico más visitado de toda la Patagonia y tercero a nivel nacional. Es la ciudad argentina más poblada de los Andes Patagónicos. Está ubicada en el  en el Parque Nacional Nahuel Huapi, junto a la cordillera de los Andes. Sus reservas naturales incluyen lagos, bosques y montañas, y sus centros de esquí son el principal atractivo y sustento económico de esta ciudad. La ciudad ha sido considerada por algunas fuentes como el segundo destino de esquí a nivel mundial. De regreso a Guatemala hicimos una escala en Santiago de Chile para saludar a nuestro recordado amigo el general de Carabineros Sergio Cotroneo y Concha, ex embajador de Chile en Guatemala, y para beber algunos buenos vinos y comer algunos de los mariscos exóticos que solamente hay allá.

Otro año fuimos a ver los impresionantes glaciares de Perito Moreno, después a Ushuaia, una ciudad argentina, capital de la Provincia de Tierra de Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que se ubica en las costas del Canal Beagle, rodeada por la cadena montañosa del Martial, en la bahía de Ushuaia. Además de ser un centro administrativo, es un nodo industrial, portuario y turístico. Es la única ciudad argentina que se encuentra del otro lado de los Andes. También es la única ciudad argentina (y puerto) con costas y aguas pertenecientes al Pacífico, si bien esto no es reconocido abiertamente por el estado argentino, que formalmente considera al canal Beagle un paso bioceánico, pues de otro modo contradiría tratados limítrofes firmados con Chile los cuales se lo impiden. Ushuaia suele ser llamada «la ciudad más austral del mundo» por ser el punto Ártico más lejano del continente americano, situado más allá del estrecho de Magallanes; y luego a Puerto Madryn para ver de cerca a las ballenas y a los pingüinos árticos. Puerto Madryn (Porth Madryn en galés) es una ciudad en la provincia de Chubut de Argentina. Se encuentra sobre el mar Argentino, Océano Atlántico y es cabecera del departamento Viedma. Es considerada la puerta de entrada a la Península Valdés, en 1999 fue declarada por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad. Es uno de los centros de turismo más importantes de toda la Patagonia y del país y la capital nacional del buceo.

Cuando cumplí 83 años, lo celebré en la fabulosa Ciudad de Nueva York acompañado de un grupo de queridos amigos miembros de La Cofradía de los Viernes. En «La gran Manzana» almorzamos el día de mi cumpleaños en el magnífico restaurante italiano Il Mulino y cenamos en el increíble restaurante Le Cirque 2000, uno de los mejores de esa Urbe de Hierro, situado en el número 151 E de la 58th calle de Manhattan y ubicado en el puesto 622 entre los 11,130 restaurantes de la Ciudad de Nueva York.

Mis 84 años los celebré en la Ciudad de México, que tanto amo, acompañado de varios amigos de La Cofradía de los Viernes, asistimos a una corrida de toros con boletos en la cuarta fila del tendido de sombra que nos proporcionó nuestro querido amigo Alfredo Mirón Aguilar, y gozamos tanto que decidí que si acaso llegaba a cumplir 85 volvería a festejarlo en el Distrito Federal con algunos de los mismos amigos. Como sucedió en efecto. ¡Y valió la pena!

El 8 de noviembre volé por Interjet acompañado de mi estimado amigo el licenciado Stuardo Juárez Charchalac y, como siempre, nos hospedamos en mi hotel favorito en esa metrópoli, el Presidente InterContinental, y esa noche llegó nuestro estimado amigo el empresario español Luis Castro, quien aún no conocía México. Por una cortesía del gerente general del hotel, mi amigo Guillermo (Memo) Valencia, oriundo de Medellín, Colombia, me otorgaron un «up-grade» a una junior suite para que, como lo hicimos el año pasado, nos sirviese como «cuartel general» a todos los asistentes. Tan pronto nos acomodamos en nuestras respectivas habitaciones, lo primero que hicimos el licenciado Juárez y yo fue ir a comer unas ostras frescas al excelente restaurante Au Pied de Cochon, en la planta baja del propio hotel, como el del mercado Les Halles de París, solo que mejor instalado.

En el lobby del hotel Presidente InterContinental está este restaurante de fama internacional que permanece abierto las 24 horas del día.

Observando cuidadosamente la vitrina llena de pescados y mariscos 

Camarones Jumbo, langostas, cangrejos y almejas gigantes

Viendo la vitrina de la sección de langostas, ostras, ostiones y camarones.

En el bus turístico de la Ciudad de México, con mi amigo el empresario español Luis Castro Valdivia. Esta foto la tomó el licenciado Stuardo Juárez con su teléfono celular.

Monumento a la Independencia, conocido popularmente como «El Ángel»

Este monumento en la Ciudad de México, se encuentra en la glorieta localizada en la confluencia de la avenida o Paseo de la Reforma, y las calles Río Tiber y Florencia. Fue inaugurado en 1910 por el dictador general Porfirio Díaz. El general José de la Cruz Porfirio Díaz Mori fue un militar y político mexicano que estudió derecho romano, materia que aprobó con la mejor calificación de su generación. De 1852 a 1853 fue alumno de Benito Juárez en derecho civil. Ejerció el cargo de Presidente en nueve ocasiones; la primera del 24 de noviembre al 6 de diciembre de 1876 de 1876 al 6 de diciembre de 1876 (después del triunfo de la Revolución de Tuxtepec, ocupando el cargo de forma interina); y, la segunda vez, del 17 de febrero al 5 de mayo de 1877. Nuevamente, ocupando el cargo de forma interina, del 5 de mayo de 1877 al 30 de noviembre de 1880 (después de haber sido elegido Presidente de la República). Posteriormente, desempeñó la presidencia para los periodos: 1884-1888, de 1888 a 1892, de 1892 a 1896, de 1896 a 1900, de 1900 a 1904 y de 1905 a 1910.

«El Ángel de la Independencia» es una marca y símbolo de la ciudad, la victoria alada como la Victoria de Samotracia que se encuentra en el museo del Louvre que remata la columna fue adoptada por los habitantes de la ciudad como su ángel protector. Tal vez por ello, al cobijo de sus alas se dan variadas manifestaciones ciudadanas, tanto de júbilo como de descontento. 
Al inaugurarse el siglo XX el Porfiriato comenzó a mostrar signos de decadencia, sin embargo, el impulso que había logrado permitó que la Ciudad de México tuviera un desarrollo arquitectónico espectacular. En ello sólo sobresalieron unos cuantos mexicanos, quienes después de los inevitables estudios en el extranjero, proyectaron el boato de esta “Bella época”.
 Así que, para 1910 don Porfirio Díaz desplegó las últimas fuerzas de su régimen en subrayar la incontestable Independencia de México. Ni el dictador López de Santa Anna con su Zócalo, ni el emperador Maximiliano pudieron honrar la gesta criolla como su gobierno, quien encargó al arquitecto Antonio Rivas Mercado el diseño definitivo del monumento conmemorativo.
Asímismo, el aspecto ingenieril fue resuelto por los mexicanos Gonzalo Garita y Manuel Gorozpe, mientras el escultórico se dejó en las manos del italiano Enrique Alciati. 
Tras sonadas represiones de huelgas y los horrores de Lecumberri se afirmó que el país estaba listo para la democracia y que ésta llegaría con el Cometa Halley en 1910. Todo concordó para que el fin de la dictadura Porfiriana se hiciera con elegancia y permitiera las inauguraciones multitudinarias. Así el monumento recibió los honores de los representantes extranjeros. Ni siquiera el enviado del Kaiser Guillermo II dudó un momento de la apoteosis del régimen.
Igual semblante quedó plasmado en cada una de las esculturas que rodean el basamento de este monumento en forma de Columna.
 En especial destaca el gran león con un niño que preside el acceso al mausoleo y del lado contrario la lámpara votiva que algunos irrespetuosos suelen apagar.


Flanqueando los cuatro lados de la rotonda se localizan cuatro mujeres en bronce (alegorías de la Paz, la Justicia, la Guerra y la Ley). 
La decorada columna remata en un capitel de inspiración corintia fundido con cuatro águilas porfirianas. La cima lo ocupa una Victoria Alada, como la de Samotracia, llamada comúnmente “El Àngel” que está en actitud de colocar una corona de laureles y sostiene en la otra mano una cadena rota, símbolos de la gesta libertadora. 
Si usted tiene la oportunidad de ingresar al recinto -no sin antes atravesar la avenida con sumo cuidado- podrá visitar el mausoleo, donde se encuentran los restos de los próceres Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Leona Vicario, Andrés Quintana Roo, Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, José Mariano Jiménez, José María Morelos, Mariano Matamoros y Nicolás Bravo, quienes tuvieron participación destacada en el movimiento de independencia desarrollado entre 1810 y 1821.
 Un día el ángel voló. Varios siglos de tradición judeocristiana se precipitaron al suelo el 28 de julio de 1857, destrozando la dorada efigie cuyas alas de bronce fundido sólo sirvieron de ancla mortal: el desenfadado México de la entonces llamada «Región más transparente» sufría la aciaga advertencia de la modernidad. Otra vez lo derribó un fuerte sismo en años no muy lejanos. Yo vivía en la cercana calle Berna y oí el estruendo que causó el ángel cuando cayó al pavimento.

Vista nocturna del Ángel de la Independencia

Monumento a Cristóbal Colón

El monumento neoclásico a Cristóbal Colón de la Ciudad de México fue construido de 1873 a 1877. La figura del navegante está señalando al horizonte, hacia el centro de la ciudad, bajo sus pies y a los lados de su pedestal de cantera se encuentran las estatuas de Fray Pedro de Gante, Bartolomé de las Casas, Fray Juan de Marchena y Fray Diego de Desa, así como unos relieves a los costados del pedestal.se halla hoy en día y desde el año 1877 en la glorieta que lleva el nombre del marinero genovés, donde se juntan el Paseo de la Reforma y la avenida Morelos. Fue diseñado por el francés Carlos-Enrique Cordier.

Palacio de Bellas Artes

El Palacio de Bellas Artes está ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, es la casa máxima de la expresión de la cultura del país, considerado el centro más importante dedicado a la cultura y las bellas artes en todas sus manifestaciones. La Unesco lo declaró monumento artístico en 1987. Fue encargado por el presidente mexicano Porfirio Díaz al final de su mandato con motivo de la celebración del Centenario del inicio de la guerra de Independencia. Depende del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Este palaciego recinto alberga diversos escenarios y salas para la práctica y exposición de obras de arte. Destaca la gran sala de espectáculos. Tal tuvo un aforo para 1,977 personas, pero que después de la reciente modernización perdió 300 butacas. El escenario es de veinticuatro metros de longitud. En él se encuentra el gran telón de cristal antifuego (único en el mundo dentro de un teatro de ópera) con la imagen de los volcanes mexicanos Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y un peso de 24 toneladas. Este telón fue encargado a la Casa Tiffany de Nueva York a modo de un enorme rompecabezas. En el techo de la sala se encuentra la lámpara de cristales, que fue diseñada por el húngaro Geza Marcotti y en la que se representa al dios griego Apolo rodeado de las musas de las artes. Es tanto el peso del edificio de mármol que con el paso de los años se ha venido hundiendo. La Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Ópera y la Compañía Nacional de Danza presentan en este recinto sus habituales temporadas. Entre los artistas populares que se han presentado en el palacio se cuentan la cantante folclórica Lola Beltrán,  la primera intérprete de música ranchera en cantar con mariachi en este recinto con más de 17 presentaciones. La presentación fue ampliamente criticada por no corresponder a los fines para los que está destinado el recinto. Otros artistas populares que han sido acogidos en este bello palacio de la cultura fueron Pedro Vargas y Marco Antonio Muñiz. El 23 de mayo de 1950 debutó en su escenario la cantante María Callas en la ópera Norma. Ahí también se realizó la función de Aída en la cual la Callas intercaló un célebre mi bemol al final del segundo acto de dicha ópera. La grabación de ese momento ha pasado a la historia. La Callas cantó en ese escenario las dos únicas funciones de la ópera Rigoletto que dio a lo largo de su exitosa vida.

Además de María Callas han estado en ese escenario la actriz María Tereza Montoya, los directores de orquesta invitados Zubin Mehta de Israel y Jorge Sarmientos de Guatemala, entre muchos otros, los cantantes Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, el genial chelista Mstislav Rostropóvich y el célebre balletista ruso Rudolf Nureyév. Muchas de las grandes orquestas del mundo también se han presentado aquí. Todos los domingos por la mañana se presenta el Ballet Folclórico de México de Amalia Hernández. Sus espectáculos son muy variados, ya que se ha presentado música popular, jazz, danza tradicional y, por supuesto, ópera, e incluso Les Luthiers.

Luis Castro Valdivia y yo en el Zócalo. Atrás puede verse la Catedral Metropolitana

En el Zócalo había una Feria del Libro

Luis Castro Valdivia y yo frente al Palacio Nacional de México, el cual fue construido por el conquistador Hernán Cortés y se lo heredó a su hijo Diego, quien a su vez lo vendió a la corona de España,

Famoso Mural de Diego Rivera sobre la Historia de México en el Palacio Nacional

Una calle de Polanco en la Ciudad de México

Otra calle de la Ciudad de México con sus bellos edificios 

Original edificio del Palacio de Hierro

Almorzando en el restaurante Sir Winston Churchill’s

Este magnífico y elegante restaurante está conceptuado como el cuarto puesto entre 1,522 restaurantes de la Ciudad de México. Su especialidad es la comida inglesa, entre lo que destaca su excepcional Roast Beef con el tradicional Yorkshire pudding inglés. Nos invitó a almorzar nuestro amigo Luis Castro Valdivia. Continuará.

Twitter: @jorgepalmieri