FESTEJO DE MI 84 CUMPLEAÑOS (2)

Final del Museo Nacional de Antropología

Debo agregar a lo que publiqué ayer que ahora también está en exhibición una colección de piezas de esculturas en plata y en cristal. como estas que publico a continuación para su conocimiento:

Esculturas en Cristal o en Plata de Pedro Ramírez Vázquez

Pero antes de terminar con el tema de la visita al Museo Nacional de Antropología, quiero contarles que al salir no quise tomar un taxi para no correr el riesgo de que el chofer resultara como el que nos había traído desde el hotel y me cobró $250 por una dejada tan corta; de manera que abordamos un autobus que se dirigía al Auditorio, por cierto contra la voluntad de mi amigo Stuardo Juárez, que creía que no sería conveniente. Este autobus nos costó solamente cincuenta centavos (0.50) por los dos y nos dejó frente a la puerta trasera del hotel Presidente InterContinental, a muy corta distancia porque solamente hay que cruzar un jardín sobre el Paseo de la Reforma, para llegar justo donde se encuentra la gran escultura de metal que publiqué ayer pero no tengo inconveniente en repetirla hoy.

Autobus que iba al Auditorio que tomamos en la esquina del Museo Nacional de Antropología y nos dejó frente a la puerta de atrás del hotel por solo 10 pesos. 5 por cada uno. ¡Qué coraje da que lo babosee a uno un maldito taxista!

Restaurantes y comilonas

Uno de los mayores placeres que ofrece la Ciudad de México a sus visitantes es el de la variedad y calidad gastronómica. Comenzando por la riqueza de la cocina mexicana, de sus diferentes Estados, como la de Yucatán, la de Oaxaca, la de Puebla y la norteña. En esta visita, como les informé, principié por ir a cenar la noche que llegué al restaurante «Dulce patria», que se supone especializarse en cocina mexicana gourmet y está muy de moda. Y ya les adelanté que, en mi opinión, no es bueno y es caro. No se los recomiendo. Pero la mañana siguiente tuve el gusto de encontrarme con mi querido amigo el licenciado Víctor Hugo Orantes, que me invitó a almorzar con un buen grupo de sus amigos, a cual más simpático, en el restaurante «Harris», que se especializa en mariscos y carne. Pero para ser sincero, los mariscos no tenían sabor porque parecía que los acababan de lavar. Las otras (que a mí me gustan tanto) fueron las ostras más desabridas que he comido en mi larga vida. No quiero parecer mal agradecido con Víctor Hugo y sus amigos pero, sinceramente, no se los recomiendo. Aunque reconozco que la carne sí fue buena.

El licenciado Víctor Hugo Orantes y yo almorzando en el restaurante «Harris»

Ostras, almejas y tenazas de cangrejos

Close-Up de las tenazas de cangrejos y mejillones

Camarones jumbo

Los simpáticos comensales en el almuerzo que tuvo lugar en el restaurante y Oyster Bar Harris: Víctor Hugo Orantes, Matteo Dracco, Roberto Murga, Julio Obiols y Manuel Escribano. 

Fue un placer haber compartido ese almuerzo con mi querido amigo el licenciado Víctor Hugo Orantes y sus simpáticos amigos. Les estoy «muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido», como solía decir mi entrañable amigo ya desaparecido Pedro Vargas, conocido internacionalmente como «el tenor de las Américas». O como diría mi también querido y desaparecido amigo el periodista Raúl Velasco, presentador del programa de televisión «Siempre en Domingo», «Aún hay más»,En las siguientes entregas les contaré todo acerca de nuestras comilonas y demás alegres andanzas en esa bella metrópoli que es la Ciudad de México. (Continuará)

Twitter: jorge palmieri